miércoles, marzo 29, 2006

huellas

En la cabeza hay una persona diminuta que pica piedras, también un cojo que arrastra su pierna muerta por la arena del Pacífico y la huella que va dejando parece la escritura de uno que quería ser otro, y las olas vienen y la borran.

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5 comentarios:

Floriella dijo...

Más o menos así debe ser...linda forma de ilustrarlo.

Anónimo dijo...

Las huellas de un sonámbulo serán...

pixie dijo...

y dale con el Pacífico...cuál es el problema con el Atlántico!

Anónimo dijo...

los vascos pican piedras como deporte eso los ha hecho famosos para la incapacidad creativa y activos en la fuerza bruta. tal vez ese sea el problema, que picar piedras emule con arar el mar un ejercicio desproporcionadamente inútil.
de la huella de los pájaros marinos a la de un cojo que obviamente al arrastra la pierna, estamos perdiendo el último recodo del lirismo.
el lisiado a su paso no deja más que un escritura chata, monótona y creo chaves que a veces es mejor que se la lleve algo, por ejemplo el mar.

Anónimo dijo...

el mar y la autocensura. amputar no? amputarle la otra pierna