jueves, agosto 24, 2006

antonin artaud, adelantado

(cortesía de clara a.)

Señor legislador de la ley 1916 aprobada por el decreto de julio de 1917 sobre estupefacientes, eres un castrado. Tu ley no sirve más que para fastidiar la farmacia mundial sin provecho alguno para el nivel toxicómano de la nación porque:

1º El número de los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias es ínfimo.
2º Los verdaderos toxicómanos no se aprovisionan en las farmacias.
3º Los toxicómanos que se aprovisionan en las farmacias son todos enfermos.
4º El número de de los toxicómanos enfermos es ínfimo en relación a los toxicómanos voluptuosos.
5º Las restricciones farmacéuticas de la droga no reprimirán jamás a los toxicómanos voluptuosos y organizados.
6º Habrá siempre traficantes.
7º Habrá siempre toxicómanos por vicio de forma, por pasión.
8º Los toxicómanos enfermos tienen sobre la sociedad un derecho imprescriptible que es el que se los deje en paz.

sigue

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4 comentarios:

KuruPicho dijo...

Artaud, el Momo, es reconfortante a más no poder. Pero los Halcones rosados otean la planicie en busca de gwente como él para acometerlos y devorarlos con todas las armas posibles, sean lícitas o no.Saludos desde Paraguay, y ya te consideramos como miembro de nuestro blogs amigos (Osea, ya fuite linkeado, cheraá)

Floriella dijo...

Y repito: ¡genial!

clara dijo...

que detalle chaves

Gaby dijo...

qué detalle Clara...y Chaves...
Artaud!! (ahora para mí el verdadero padre de la bioética), todo lo que le de una buena cachetada a la medicina occidental me reconforta.