lunes, diciembre 17, 2007

buena voluntad

Comimos conejo, comemos tamal de chancho como chanchos, estamos pompeados de vitamina CH, huele a manzana confitada, a algodón de azúcar, a boñiga, a columnistas soplamuflas hincados ante el portal de Lindora, a los colores primarios del glorioso Campeón. La intenciones del año nuevo me las cobraron en el cierre fiscal. La promesa que nos hicimos está envuelta en hoja de plátano, iluminada intermitentemente por series made in China. Íbamos para otro lugar, llegamos aquí. Queda decir, a la manera de aquel viejo: el que quiera quedarse, que no se vaya.


(En otro lado, la derecha y la belleza juntas, como corresponde.)

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