jueves, enero 24, 2008

herir a los padres como una de las bellas artes

Kurt Vonnegut en una conferencia en el 2003.

Soy consciente de que algunos de ustedes han venido con la esperanza de oír consejos de cómo convertirse en escritores profesionales. Y yo les digo: "Si realmente quieren herir a sus padres y no son lo suficientemente valientes para volverse homosexuales, lo menos que pueden hacer es dedicarse a las artes. Pero absténganse de usar el punto y coma. Es un signo hermafrodita y travesti que no significa nada. Lo único que hace es demostrar que uno ha ido a la universidad".

6 comentarios:

furia dijo...

una verdad como una casa

Literófilo dijo...

¡Que titan! De ahora en adelante será pues, este mi mantra: "Pero absténganse de usar el punto y coma. Es un signo hermafrodita y travesti que no significa nada. Lo único que hace es demostrar que uno ha ido a la universidad".

Julia Ardón dijo...

qué bueno.

César Maurel dijo...

y pensar que tanto me costó saber cuando cómo, cuando y porqué. Gracias Kurt.

gaba dijo...

http://www.vonnegut.com/confetti/images/confetti06.jpg
que chiva kurt

Clarin dijo...

hasta wichy nogueras, en su figura paterna, ya lo había dicho con más persuación:
LE DIGO A MI HIJO

Arve Zip: 72 años.
Sus obras fueron publicadas por Ross y Japlan,
con prólogo del gran Uleg Gosbo.
Se voló los sesos en un cuarto del hotel Potwi
porque lo había abandonado la inspiración.
Dejó carta.

Elodika Amenidofflas: 35 años.
Obtuvo el codiciado Premio Yami de Oro
por sus actuaciones en el filme Borbe ik Sardaz.
Murió por sobredosis de barbitúricos.
Ultimamente tenía problemas con los
productores
a causa de los primeros planos.
No dejó carta.

Lim Pocmio: 48 años.
Maitre del Naktionel Simbeck Ballet Grupi.
Fue apuñalado por un bailarín del coro
a la salida del aeropuerto de Candyburg.

Walaz Telemaco: 51 años.
Escultor laureado con la Orden Oaszith de
primer grado.
Murió aplastado por una roca
cuando trabajaba en su Monumento a Brancusi.

Vefardo Maddo: 39 años.
Poeta.
Su libro La edad que viene
mereció el Premio Rilke.
Murió de un infarto
mientras hacía el amor
con una joven admiradora de sus versos.

Por eso siempre le digo a mi hijo:
estudia matemática,
hazte agricultor o militar
porque el arte
mata