jueves, junio 26, 2008

bolaño, epidemia

Lo había leído en El Malpensante y luego me lo encontré acá. El mexicano Jorge Volpi diagnostica el bolañismo de la generación de escritores menores de 40 años.

"Habrá que esperar, eso sí, para saber si en cuarenta años nosotros, los ahora menores de cuarenta, volvemos a Los detectives salvajes sin sentirnos tan decepcionados como los mayores de cuarenta que han vuelto a leer Rayuela."

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lunes, junio 23, 2008

jacinta en la feria del libro

Presentación del libro de cuentos El Diablo sabe mi nombre, de Jacinta Escudos, publicado por Uruk Editores. Este miércoles 25 de junio a las 6:30 p.m. en el salón Carlos Luis Sáenz.

Presentan el libro Ana Cristina Rossi y el periodista Manuel Bermúdez.

¡salú, Jacinta!

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sábado, junio 14, 2008

en el día del padre

TESTAMENTO

Hija.
Con este bono del gobierno,
payable on death,
te dejo algo, y no te quejes.
Aparte,
ojo de águila con los editores,
que los versos de tu padre
son el dinero de un buhonero sanguinario
que te echaba del cuarto a coscorrones,
cuando de niña entrabas a importunarme
con tus cornetas.

de José Kozer
(vía Tetas Falsas)
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lunes, junio 09, 2008

no más: sí se puede

De todas las locuciones, lemas, frases, consignas y eslóganes que a los ticos nos dio por copiar –como no podía ser de otro modo–, no fue posible elegir uno que denotara con tanta precisión el sentimiento de insularidad cultural, de pequeñez parlamentaria, de oligofrenia periodística, de flacidez psicológica, de titubeo intelectual, de abandono climático, de mediocridad deportiva, de insuficiencia fiscal, de inopia urbana, de chatura gastronómica, de hipocresía rural, de bipolaridad cristiana, de apostasía municipal, de fabulación de género, de mariconería empresarial, de penuria ideológica, de adversidad sexual, de obesidad política, de deserción hormonal, de paranoia pseudometafísica, de bulimia patriotera, de malversación ciudadana, de perífrasis constitucional, de valeverguismo tecnológico, de aridez sindical, de intemperie antropológica, de maceración creativa, de nerviosismo agroexportador, de astigmatismo artístico, de penitencia musical, de alcahuetería arquitectónica, de blandenguería contable, de deshonra publicitaria, de introversión cívica, de cursilería judicial, de urticaria financiera, de retaguardismo místico, de mezquindad geográfica, de hidrocefalia profesional, de insatisfacción automotriz, de elefantiasis oligárquica, de sociopatía ambiental, de sobreirradiación moralista, de maniqueísmo mejenguero y de inferioridad numérica, que el –tan imperial y caciquemente cacareado y coreado en graderías, bares, oficinas, centros comerciales y comunales, manifestaciones públicas y privadas– sí se puede (cantado invariablemente a capella y con pausas rítmicas: SÍ-SE-PUEDE).

Es original de los mexicanos inmigrantes en Arizona, aquellos que en la década del 70, liderados por César Chávez, se levantaron contra el abuso de sus patrones. De ahí hasta acá se ha devaluado hasta convertirse en un corito patético, lastimero y vergonzoso que más bien revela lo que pretende contrarrestar: la intuición arraigada de que en realidad no se puede. Solo alguien que contempla la eventualidad negativa trata de convencerse a sí mismo de lo contrario. Solo un imaginario colectivo que no termina de autoafirmarse necesita repetirse el mantra del subdesarrollo (valga la redundancia). Si así no fuera, si se tuviera la certeza de que lo normal es la otra posibilidad, no recurriría a la ortopedia de esa frase venida a menos de forma tan aparatosa, no se apoyaría en ese jingle de autoayuda. Una consigna con punto de partida equivocado, un lema contraproducente. Un eslogan que en lugar de convertir la debilidad en virtud, la potencia.

Pero eso es así, y ese tico que somos –el que toma café ralo y cerveza con hielo, el que se alimenta a base de carbohidratos o el que usa el carro para ir a la pulpe, el que tiene tortícolis de tanto ver para otro lado, etc.– sigue confundiendo por himno de victoria lo que no es otra cosa que una canción de cuna: sí-se-puede, sí-se-puede, sí-se-puede, sí-se-puede.

(publicado en soho 21)
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lunes, junio 02, 2008

las tres divinas personas

Un par de noches antes de la tormenta tropical, Felipe Granados y Frank Báez decían cosas así. (videos cortesía de Floriella)





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Ayer, después de días de agua, María Montero entregó una crónica como sólo ella puede (fotos de Paúl Aragón). Largo viaje del día hacia la noche.
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BONUS TRACK
Los Rondamones