De ese verano no hay una sola fotografía, todas son polaroids mentales. La invasión de bellotas en el jardín de la casa de playa, el paisaje lunar de los médanos de la costa, la mitad del termo de mate oculta en la arena, morrones en aceite de oliva en un local precario, el viaje en bus a la casa de
Dani.
Algo así como un año antes, lo habíamos publicado en el que creo fue el último número de
Los Amigos de lo Ajeno. Ahora veníamos con Fernanda de esas vacaciones en El Pinar y parábamos en su casa en Montevideo, en un barrio con talleres mecánicos en cada esquina.
Es autor de las novelas
Aún soltera y
Tacuarembó. Canta, recita y baila.
Está en San José, pueden verlo
hoy. La otra semana, en la galería Jacob Karpio.
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