miércoles, julio 08, 2009

tour



El pelotón no existe, sucede. Es un cuerpo que sólo ocurre en movimiento. No es un objeto, es una idea. Si se detiene, desaparece; en su lugar habría un grupo de ciclistas. Avanzando en el asfalto es una máquina imaginaria, un concepto impulsado por la mecánica, un volumen que reduce al máximo la obstinación de la gravedad, el antagonismo del viento. Aún más, se convierte en el viento, es el viento hecho visible. A algunos hombres se les concede esa doble gracia transitoria: convertirse en una idea al tiempo que se convierten en el viento. Para un mortal se trata de un fenómeno excesivo, devastador. Por eso se dopan, para no volverse locos. Danazol, fendimetrazina, clobenzorex, buprenorfina.
Nadie se puso de acuerdo, aunque parece. No van a un mismo ritmo, cada uno lleva el suyo pero coincide con el de cada uno del resto. No es un juego de palabras, es un misterio. Atraviesan el espacio a 60 km/h, separados por pocos centímetros. El ciclista no se monta en la bicicleta, se atornilla. El pelotón se da cuando otro tornillo, invisible, mantiene unidas a cada una de sus partes.
Al pelotón lo impulsa la música que uno de ellos lleva en la cabeza, el más dotado. El pedaleo sincronizado, la precisión milimétrica en las curvas y el movimiento orgánico indicarían una música suave, fluvial; pero, a 60 km/h, no hay duda de que lo que lleva en la cabeza es rock puro y duro. Una batería que es a la vez un reloj y una aplanadora, un bajo sólido de ladrillo, una guitarra eléctrica enchufada en Chernobyl.
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10 comentarios:

Sentenciero dijo...

Mae, bellísimo texto. El que lleva el ritmo (Armstrong, supongo es una suerte de iluminado) va atornillado a un esqueleto aerodinámico de titanio (como una de esas prótesis ultraligeras). ¿Qué pasa con los que se separan de ese cuerpo liviano...?

R.R. Chinchilla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R.R. Chinchilla dijo...

Chaves buenisimo, siempre he respetado el ciclismo, mas nunca me ha apasionado. Hoy nos regalas o al menos a mi, la gana de querer estar en el peloton, quiza no ser el mas dotado, pero estar, y escuchar como suena un peloton desde dentro.
Gracias papillo

agus dijo...

:)

Roberto dijo...

¿Y la canción se titula...?

mr. bob

no sé quién dijo...

Un sistema de individuos que se auto-organizan siempre es interesante. A veces toma la forma sublime de un pelotón de ciclistas, o tiene la belleza de un cardumen gigantesco.

A veces es un espectáculo más bien triste, como el del pelotón del nightlife escazuceño, o las mareas en el interior de un partido político. El mecanismo funciona parecido, ya sea que use tornillos, vodka, o dólares.

Anónimo dijo...

Me quedé chupando rueda del pelotón en esta parte:
un volumen que reduce al máximo la obstinación de la gravedad, el antagonismo del viento.
Buenísimo...

Anónimo dijo...

Ya mismo me monto en la cleta!! Eso Chaves, lo veo en la vuelta jaja

Juan Murillo dijo...

Me recordó lo que pasa en los raves (en los de verdad), no por nada había un combo de ácido con anfetaminas que le decían La Cleta.

Anónimo dijo...

Solo se me ocurre una cosa