miércoles, diciembre 23, 2009

para la época

Uno de Charles Harper Webb

LA MUERTE DE SANTA CLAUS

Ha tenido dolores en el pecho
por varias semanas, pero los doctores
no hacen visitas al hogar en el Polo Norte.

dejó de pagar su seguro médico Blue Cross,
se marea cuando le hacen exámenes de la sangre,
las batas del hospital siempre se le abren, las

salas de espera le causan dolor de estómago, y
de todos modos nada más tiene indigestión, por lo
menos eso pensaba, hasta el día en que al estarles

dando de comer a los renos, sintió como si la mano
de un monstruo le hubiera agarrado el corazón
y no dejara de apretar. No puede respirar, y el

mundo blanco tan hermoso se torna negro,
y cae sobre su panza de gelatina en la nieve
y la Sra. Claus sale corriendo de la fábrica

de juguetes, gritando, y deja a los duendes
frotándose sus manitas nerviosas, y la nariz
de Rudolph se prende y se apaga como una luz de ambulancia

triste, mientras en Houston Texas en una de esas casas en serie,
yo, de 8 años, le digo a mi mamá que los mensos
de la escuela dicen que Santa Claus es pura mentira,

y ella, tomándome la mano, se sienta conmigo en el sofá
de flores moradas, con lágrimas en los ojos,
y con una terrible noticia en la garganta.


(versión de inmaculada decepción)

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lunes, diciembre 21, 2009

million dollar baby

No fue Tuzo, no fue Murillo, no fue Hernández, no fue Aranda. Es Gabriels. Primer título mundial de boxeo para este valle de lágrimas. Nuestra peso welter de lujo.

Salú, campeona.

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miércoles, diciembre 09, 2009

para ir envolviendo este tamal

El fin de año de cada cuatro, lo que los cínicos que se turnan el poder o los bobos-alegres-de-la-crítica-constructiva llaman "la fiesta de la democracia", no es otra cosa que unos meses soportando otra campaña electoral.

Cada cuatro años, como en un bisiesto infernal, un fin de calendario menos bisiesto que funesto, alternando villancicos con comerciales, jingles y vallas publicitarias (ideadas por genios creativos), algunos nos sentamos, facturas en mano, a calcular nuestra deuda para con el Ministerio de Hacienda. Impuestos y muerte, ya se sabe, lo único seguro en esta vida.

La fiesta de la democracia, el Mundial de los otros, el gordo navideño, un préstamo para pagar el impuesto de la renta, el suplemento dominical que dedica todas sus páginas a lavar la cara del oficialismo (más transparente hubiera sido nombrar a la Chinchilla como personaje del año), el último gran estadista, el país de la derecha hincado en la Basílica de la Concesión.

"Todo -le dije a M- va de culo, reproduzcámonos".

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