sábado, junio 26, 2010

apuntes 11 - el mundial

-Empezaron los octavos. Anoche dormía profundo, sin soñar. Esas noches de entrenamiento para la muerte. De pronto, no con violencia pero sí con intempestividad, desperté. Del silencio total me sacó la detonación de la electricidad. La típica noche que, mientras duermen todas las formas vivas de la casa, se va "la luz" y nos enteramos hasta que regresa, de súbito, como una explosión, como el soplo de vida que despierta los electrodomésticos. Arranca la refri, el reloj despertador, el teléfono inalámbrico, la puta impresora. Desperté angustiado y, dos dedos en la yugular, comprobé que estaba vivo, que todavía no era mi hora. Acto seguido, ya metafísico, pensé ¿qué hace uno en todo ese tiempo entre cada Mundial?

-Uruguay 2- Corea del Sur 1. Al 7", después de un balón que se trajo Forlán desde mediocampo, como un tipo que sabe que la lleva cosida a los pies, que la cede a Cavani que a su vez se la extiende hasta la línea de banda derecha donde otro no la hubiera buscado, pero es Forlán, señores, el bulldozer uruguayo, que la recupera, la pasa frente al portero surcoreano hasta Suárez, el perro del gol, el pitbull implacable, y son las 8 de la mañana siete minutos y en San José sale el sol. Pero entonces viene el catennacio uruguayo y uno se pregunta por qué, qué necesidad. Un despropósito que le cede el balón a los surcoreanos que no son para nada de piedra, que por algo están allí, que tocan fino, que tienen a un diez habilidoso y vidente, Chu-Young Park, que pueden empatar. Y empatan. Esos surcoreanos que corren más rápido que la jabulani, que están dominando el partido, logran hacer una fisura en la defensa imbatible del Mundial y llevan a iguales el marcador en el 67". Entonces la Celeste, que necesitó un gol en contra para despertar, despierta. Y después de varios intentos, Suárez, que se había pasado de individualista, agarra un balón en el áera, con pie izquierdo, cruza hacia la derecha dejando a dos sagueros coreanos en el movieimto de cintura y no tira matar, la empalma con estilo, con premeditación, la-quiero-en-el-palo-izquierodo, y así fue, Gol. Golazo. Debajo de una lluvia que le sumó carácter onírico. El perro del gol celebra bañado por las gotas de los sueños. Antes del final, Corea tuvo su oportunidad de volver e empatar en la zurda de Lee Dong Gook que la dejó en los piernas de Bravo, el portero uruguayo. Soñará hasta su muerte con lo que hubiera pasado de haberla pegado bien. Pasa Uruguay, la República Oriental del Uruguay. Un sábado de sol futbolístico.

--Ghana 2 - EE.UU. 1. Dos guerreros. Sin duda. El fúbtol es uno de lo pocos puntos débiles de los gringos. Confieso que antes de iniciarse el partido me inclinaba por ese equipo de huevos de acero que se empleó a fondo en su grupo complicado de primera ronda. Pero luego, poco a poco, sobretodo viendo a los hinchas en las graderías, recordé qué lado era el mío. Aquellos grones coloridos, bailarines, herederos sonrientes de la miseria, la injusticia y la humillación, frente a la hinchada de gringos del spring break. Nada que hacer. Gringos go fucking home.

-Ghana, que quiere decir "el jefe de la guerra", que es campeón sub-20 (venciendo a Brasil), sacó la cara por África. Se puso al frente con un gol tempranero (de la locomotora Boateng) en una jugada de potencia, oportunidad (el portero Howard mal parado) y puntería. Y provocaron a los yanquis, que si algo tienen es poder de reacción. Ghana se hizo pequeña ante el asedio norteamericano siempre en grupo, siempre armado. La selección de soccer de EE.UU. que en un Mundial está a años luz del fútbol centroamericano de Concafcaf. Hasta que lograron el penal sobre Dempsey. Donovan, con diagonal de ingeniero, Donovan el topógrafo, anotó con línea de fuga un balón pegado al palo izquierdo de Gibson. Y a empezar todo nuevo. Ghana 1, EE.UU. 1. Los yanquis insistieron por el rompimiento desde el centro, los ghaneses por el escape de las puntas. Pero pitó el árbitro húngaro.

-Se fueron a los primeros tiempos extra de Sudáfrica. Es más fácil decirlo que vivirlo claro pero, a este punto, quien quedara afuera no tenía nada de qué avergonzarse. La nubes de la esencia del fútbol se habían instalado sobre el estadio de Rustenburgo. Y tenía que ganar uno solo. Asamoah Gyan, el artillero africano, peleando una bola en medio sprint, hombro a hombro con el último hombre de la saga norteamericana, recuperando el equilibrio cuando parecía que iba para el suelo, conecta en seco un balón como quien le da llama a un fuego artificial. Golazo. Ghana 2. EE.UU. 1. Era el minuto 2 del segundo tiempo de reposición. Ghana no se replegó, buscó el tercero. EE.UU. no se arrugó y persiguió el empate. Pero uno solo podía seguir. EE.UU. murió con las botas puestas. África sigue viva en once ghaneses.

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1 comentario:

tetas falsas dijo...

En Tetrabrik despidieron a su ídolo coreano, en Tetas Falsas ver los tatuajes de Prince Boateng en cuartos es un colirio a nuestra mala vista o a los malos hombres. Vamos Kevin!!!!!
Ghana gana! Lo sentí por Donovan. En este mundial se está jugando más que fútbol. Y mi equipo siempre lo decide la geopolítica.