lunes, abril 04, 2011

once tipos de soledad

En 1962, Richard Yates publicaba un libro de primer orden con un título hermoso, Eleven Kinds of Loneliness. Una colección de retratos de gente común y corriente del Manhattan de los 50, ese momento en que empezaba a develarse la verdad detrás del llamado "sueño americano". El libro lleva las señas obligadas de Yates, un realismo arrollador sostenido por dos columnas: desengaño y desolación.

Me había propuesto no hablar de nada relacionado con la inauguración del nuevo estadio. No contribuir con ruido al ruido. Pero el martes 29 anterior, a propósito del esperado partido de las selecciones de Costa Rica y Argentina, sucedieron varias cosas, mucho más allá de las evidentes, mucho más subterráneas. Se tocaron nervios, zonas hipersensibles, se mezclaron elementos que uno quisiera no se combinaran nunca, por lo menos no a ese nivel. La cara visible de lo que pasó es la que retrata en su estilo primario la prensa local. La otra cara, la oculta, la menos obvia, es el material del que están hechos los cuentos de Yates. (sigue en 89db)

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8 comentarios:

Sentenciero dijo...

La parte donde llegó tu tata y habló de un jugador de verdad (persona de verdad) fue demoledora. Fino fino, weón.

e. dijo...

Esa actitud fue indignante, y eso que no mencionaste la cereza de jugadores que, comportándose como aficionandos y no como profesionales-anfitriones irrespetados, encima van y le piden autógrafo al invitado de honor, que no jugó ni un minuto. Eso es ponerse para que le den a uno. Y en el bus, los tipos riéndose de esta bola de pendejos que corrían detrás de ellos.
de vomitarse.

César Maurel dijo...

11 a cero

andrés fernández dijo...

Qué te diré Pueta? Un textazo... pero los ticos no merecían menos de los grandes, desde que se comportaron como pequeños corriendo como perros tras un hueso. Pan amargo y circo malo, para un populacho que se conforma con poco más que elecciones y futból.

Two Of Us. dijo...

El mismo día, jugaría un infame partido El Tri contra La Vinotinto. Yo no quería ver a mi selección, quería ver a la Albiceleste -que los dos últimos mundiales es la que nos ha mandado de regreso a casa-, otra vez; igual de catalana que en el primer tiempo contra E.U.
También yo, que le di la espalda al Tri en favor de un rival que odiamos, en la cancha de otro rival, que no odiamos para nada, pero que siempre nos hace temblar, sufrí la de cachetada del desdén.
Qué jodida actitud.
Saludo.

agus dijo...

Lucho!!! Nos diste duro, bah, a la Selección. Ni enterada estaba de ese partido. Pero me puedo imaginar lo que contás. Qué pelotudos, y el mafioso de Grondona atrás girando órdenes seguro.

Anónimo dijo...

luis, veo que vas entendiendo los motivos por el que los argentinos jamas endiosaremos a un modelito de playstation.gracias por recordarme a yates.costa rica y argentina paises no gratos a las pulgas.

tetrabrik dijo...

salú salú