sábado, julio 12, 2014

apuntes 39 - brasil 2014

El partido el martes lo vi en la marisquería Mar y Tierra, cerca del puente Juan Pablo Segundo en la Uruca. Adentro me enteré que el nombre quedaba de la administración anterior y que ahora se trataba de un restaurante chino con falsa portada.

Se suponía que mi madre estaba en el quirófano en el Hospital México, a un par de cuadras de ahí. Luego nos enteramos de que cancelaban la operación y la programaban para el jueves que seguía. La había acompañado toda la mañana, hasta que me invitaron a salir las enfermeras.

En el chino, un restaurante sin ventanas que se adentraba hacia el centro de la cuadra, la tele transmitía -para 4 o 5 comensales- la llegada de la Selección. Llamé a la mesera a un lado y le pedí el control del tele del fondo para ver el primer partido de semifinal.

De modo que estuve en las profundidades herméticas del chino,  viendo aquel partido que ponía a llorar a 200 millones de personas. Para ser honesto, tenía un pie en el partido y otro en la imagen de mamá horizontal en una cama de cirugía.

Esa tarde, acompañamos un rato más a mamá, tranquilizándola por el cambio de fecha de la cirugía, cambio para el que nunca tuvimos explicaciones. Te atienden de gratis  y el precio es que nadie te explica nada, nunca. En fin.

Esa tarde salimos del México para ve pasara la caravana de la Selección que venía desde el aeropuerto. Saludos de cerca a Duarte y Keylor, en medio de un desenfreno generalizado que los acompañó desde su aterrizaje en el Santamaría hasta bien entrada la noche en los alrededores de La Sabana.


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Un día antes, el lunes, un cabezal cruzó la estrechas y barriales calles de la ciudadela. Se trajo abajo los cables de electricidad y los de la televisión por cable.  No vinieron a arreglar el problema si no hasta ayer, así que el partido del jueves, Argentina - Holanda, lo vi en la barra de La Isidreña, a la vuelta de casa, mi bar de cabecera.


Del jueves a hoy han sido días de guardia en el el cuarto 26 del segundo piso en el H. México. Leyendo secciones deportivas que machacan palabras como humillación, vergüenza, tragedia. Qué lejos están de lo que veo en el fútbol. Para verlo así hay que partir de una visión existista, "el segundo lugar es el primer perdedor", esa medida gringa para medir las cosas. Qué manera de mover el foco hacia el lugar menos importante de situaciones como la del martes (Brasil-Alemania).  Ni hablemos de qué manera de repetir todos los mismo. En fin, esta opinión, aquí en un blog marginal, tampoco es importante.

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Hoy juegan Brasil y Holanda por el tercer puesto. Para los exitistas, este es un partido sin valor alguno, incluso humillante (su palabra preferida). Para nosotros es un partido que hay que ver. Punto. Primero porque es fútbol, segundo porque es el Mundial y tercero porque viene cuatro años de oscurantismo deportivo hasta Rusia 2018.

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2 comentarios:

Fo León dijo...

gracias por compartir esto en un momento como ese. la imagen completa. la rotonda. la sele. el México. el partido por el tercer lugar que uno ve sin falta y que los holandeses y brasileños detestan al darle la espalda a la afición hace años.

gracias.

Luis Chaves dijo...

salú, fo. gracias por pasar, más bien!