lunes, septiembre 15, 2014

una lección en día feriado

Cachi, mi padre, llega a visitar, ve el libro nuevo, lo levanta y se lo lee de un tirón. "Está bueno", dice mientras lo deja de nuevo en la mesa.

Le entra de un saque al libro del que ya sabemos lo que dirán los "expertos", lo termina, lo deja donde estaba y se va a jugar con las nietas.

Mi padre es contador público ya pensionado. Ni una gota de literatura en su formación ni en sus intereses.

Eso es lo que quiero hacer siempre que escribo. Nada más que eso, ni nada menos.

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2 comentarios:

Argénida Romero dijo...

Hacer puentes.

Y destruirlos.

Luis Chaves dijo...

asì es