viernes, septiembre 19, 2014

uno de iglú



Un flotador semidesinflado
en la piscina:
la foto de unas vacaciones.
Treinta y ocho grados en casa ajena,
los cuatro durmiendo en la misma cama.


Ya fue.
Fast forward de meses y,
hoy,
de rodillas en la huerta
no hay mucho más para decir.


Un ventilador diminuto
al fondo del cerebro
como el ruido de la compu.  
Algo anda mal o bien o como sea,
lo cierto es que anda.


Flotan bichos en el agua clorada
atraídos por el flotador
que a medio aire
debería llamarse diferente.


Las vacaciones a crédito
y caridad. La familia,
un organismo
con desventaja en la selección natural.


A: Recordamos que la compu suena
sólo al apagarla.


B: ¿Qué dice ese tubular de plástico,
el ruido incesante
en el punto ciego de la razón?


De mi lado heredaron
la nariz de la movilidad social.
De su madre, los ojos enormes,
esa parte del cuerpo
no biológica.



De Iglú (Ed. Germinal, 2014)

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