domingo, diciembre 07, 2014

esteban gil girón (1944 - 2014)

Murió anoche, tenía 70 años. Cronista de boxeo, escritor. Con el apoyo de la editora Karina Salguero, a fines del 2006 tuve la suerte de encontrarlo, ya retirado desde 1997 de la televisión y la radio, y convencerlo de volver al tema de sus pasiones, la crónica de boxeo. Armamos un especial de los 10 mejores boxeadores en la historia de Costa Rica que se publicó en febrero del 2007 en la fenecida revista SoHo CR.

Luego leí su primer libro de cuentos y continuamos con una amistad que, antes de disiparse por viajes, familia, trabajos, tuvo un pie en el boxeo, el otro en la literatura. Se me ocurren pocas combinaciones mejores que esa.

Sabía que estaba internado desde hace varios días y anoche vi la noticia de su fallecimiento. Extiendo un abrazo a su familia.


Aquí abajo, un texto sobre Esteban para cerrar el especial de boxeo de aquella revista.

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ESTEBAN GIL GIRÓN

Cuando se habla de boxeo, se piensa en blanco y negro. No importa si se trata de una pelea que vimos en colores: un combate memorable se recuerda en blanco y negro. Hay una época del boxeo que, al menos en nuestro país, se recuerda narrada por una voz: la voz arenosa de Esteban Gil Girón. El boxeo sucede de noche, por eso se dice "una velada boxística". De niño vi a mi padre y a su hermano dedicarse por un tiempo al boxeo amateur. En casa había un saco de arena, pera, guanteletas, revistas The Ring, y había un televisor en blanco y negro en el que durante la noche larga de mi preadolescencia, Esteban Gil Girón narraba y comentaba las mejores peleas de boxeo.


Boxeador amateur de los 17 a los 20 años, terminó guanteando con grandes campeones en Castro Barros 75, sede de la Federación Argentina de Box. Esteban nace en Buenos Aires. El asma lo obliga a dejar los guantes, ya en la universidad decide abandonar el país después del golpe militar del 66 y continúa sus estudios superiores en Hungría. De Buenos Aires a Budapest. Allá conoce a Mercedes, se casa en el 72 y dos años después está en la Costa Rica de Oduber. Su pasión por el deporte lo lleva, con menos de un año en el país, a trabajar con cronistas deportivos de la talla de José Luis el Rápido Ortiz. Invitado por Fernando Naranjo, en 1975 publica la columna "Desde el borde del ring" en La Nación. De la mano de Parmenio Medina entra en el canal 7 a narrar y comentar combates.


Ya para 1980, cuando lanza el legendario "Boxeo con Esteban Gil Girón", su estilo gozaba del prestigio con el que todavía se lo recuerda. Aquella voz aguda y a la vez pedregosa, la contextura gruesa, el retrato arquetípico del ex boxeador; pero había algo más, eso que lo llevabava un paso más allá del cronista deportivo medio: su elocuencia.


Como el púgil que no da un golpe de más, que no gasta energía de forma innecesaria y que sabe cuál golpe usar en el momento oportuno; a estas alturas era evidente que Esteban amaba el lenguajey el boxeo porpartes iguales. Para cada golpe que narraba, un sinónimo; para cada juego de piernas, un giro lingüístico. Pocas priofesiones han empobrecido tanto el lenguaje como el periodismo deportivo. Pocos periodistas lo han defendido como Gil Girón.


Esteban llevó cámara y micrófono hasta, entre otros, Muhammad Alí, Joe Frazier, Carlos Monzón, Roberto Mano de Piedra Durán, Pipino Cuevas, Alexis Arg
üello, Marvin Hagler, George Foreman. De todos obtuvo entrevistas y saludos para los aficionados ticos del boxeo.

Después vinieron programas de opinión y política, y el retiro definitivo de los medios en 1997. Luego vino el retorno de lleno a su pasión de siempre, la literatura. En breve, bajo el sello editorial de la UNED, aparecerá su primer libro de relatos "De amores y dolores", y su novela "Juego de muñecas" está por recibir el punto final. Esteban fue la voz narrativa y pensante de una época del boxeo en Costa Rica. Nadie mejor a quien acudir para armar este ranking de los diez mejores boxeadores ticos.

En un galerón convertido en gimnasio, a la luz de un bombillo que agoniza, alguien salta la suiza frente a lo que queda de un espejo. La cuerda es invisible, él parece inmóvil. El sonido de la cuerda contra el piso es cíclico, regular. Es el sonido dle deporte que más se parece a la vida. Esteban supo contar esos latidos.  (Revista SoHo, febrero 2007)


1 comentario:

Fo León dijo...

gracias por recordarlo -y retratarlo- con tanto afecto <3 hace una diferencia.