miércoles, junio 03, 2015

chavo / por luisfer gómez


Hoy hace un mes falleció Rafa, mejor conocido como Chavo.

Luisfer Gómez, uno de sus mejores amigos, escribe esta carta que es una declaración literaria, otro vicio que compartían.

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Mientras más finita es una cosa, más cargada está de vida, emociones, dicha, temor, compasión. Joseph Brodsky

 A mitad de la travesía me enteré que su canción predilecta, o la que reflejaba su mejor modo fue, Soy un truhan, soy un señor, de Julio Iglesias. Cada vez que el Chavo la ponía quedábamos a su merced, sabiendo que por los próximos minutos tendríamos la mejor versión de cualquier ser humano: una mezcla de energía y ternura.

La semana en que murió me dijo que por primera vez estaba donde quería estar. Que tenía la vida donde la quería tener. Salvo en las películas, no le había oído decir eso a nadie. Lo dejé que siguiera hablando, pero sentí miedo. También comprendí que ese estado de ánimo no se puede andar recitando a los cuatro vientos. Pero yo no era el viento. Era su mejor amigo.

 ♫ ♪ Everybody’s got to learn sometime ♫ ♪

Nuestra amistad arrancó con fuerza una mañana de martes en El gran vicio (Mercado Central). Él acababa de dejar un trabajo de tiempo completo en un banco para probar suerte solo. Bebimos whisky y un brebaje para curar la gripe que pidió un señor de al lado. Al Chavo le brillaban los ojos, no por los efectos, sino, de libertad.

–Mae no puedo creer que esto se pueda hacer, dijo con el corazón que no le cabía en San José. Al rato entró un señor a orinar y como ofrenda dejó la faja, el Chavo dijo que eso significaba algo, yo le dije que sí, que andaba hasta el culo.

De todos, era el único que saludaba a mi hijo de beso en la frente. Hay familias que se eligen. Andrés lloró en su cuarto con los audífonos puestos aquél domingo. Ignoro qué escuchaba, si es que podía escuchar algo. Era su primer encuentro con el vacío. Le dije que fuéramos a caminar con el perro al parque. No quiso. Dos semanas atrás habíamos celebrado con él, Cristian, Asdrúbal y otros, su cumpleaños 14 en la Esquina de Buenos Aires. El Chavo iba para 41.

 ♫ ♪ Everybody’s got to learn sometime ♫ ♪

Hablábamos a diario para decirnos exactamente lo mismo. Un tono que de repetirse llegó a ser mantra y patria. Ritual que nos blindó de las inclemencias de la vida. Y junto a Cristian éramos la gula de la amistad.

Uno no selecciona lo que piensa, y veinticuatro horas antes (todo el bendito sábado) como en una maratónica de teleseries, fueron pasando uno tras otro incontables pasajes de Rafa, el último viaje a Guadalajara, sobre todo. Me sentí agraciado, orgulloso pero incómodo, tanto que llegué a la noche preguntándome qué pasaría si un día nos dejara.

“Y es que yo amo la vida
y amo el amor”.


Luis Fernando Gómez

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2 comentarios:

maublandino dijo...

Hermoso texto.

Judith Hermens dijo...

Bellisimo gracias por compartir